Sí, sí

Uno tiene que domesticarse
Domesticar al sueño
Hacerlo grande hasta matar al insomnio de un ataque cardiaco
Uno tiene que morir haciendo lo que más le gusta
Respirar
Tentar la delicia

Uno tiene que morir así
Domesticado en el mundo
Fuera de donde está dios con sus amigos dioses
Creando realidades infinitas en universos rarísimos
Donde las mujeres son una palabra inefable
Y nadie puede hablar de ellas
Sin permiso del Logos

El nirvana es muy difícil
Está bien para los dioses
Ta bien que ellos sean los que agarren esa ola
Estoy dispuesto a dejarlos ser ahí donde estén
Con el nirvana acariciando sus pies como un gato
A mí no me gustan mucho los gatos

¿Para qué disolverme antes de la muerte de mi cuerpo?
Soy muy perezoso para ser todas las cosas al mismo tiempo
A penas puedo con este yo construyéndose dentro de mí
Odiándolo por no querer ser como cualquier dios
Babeando de felicidad en los prostíbulos del diablo
Destruyendo el cuerpo sabio que nos dieron los siglos

Morirse lentamente es una vocación que hay que tomarse con calma
Relajadamente


En pos de



Porque es equivaler a la cántica de las grandes gargantas,

al osado balbuceo del Tragón que habita las cavernas,

temido por los labios del mar,

amado por las piedras angulares.



Porque esa mixtura de sangre de dragón con viento de nube caediza

funge como el perfecto cautín que a todo buen samaritano guía

en su larga travesía hacia el Vellocino.
Ese magnífico
proxeneta de las ilusiones). 

Y etcétera

Las mismas metáforas para expresar el deseo
Se avanza como se derrite el hielo
Sobre el recuerdo de la orilla
Glaciares somos atónitos de blancura
No hay sentido sino sensaciones
No hay hilo sino madeja abandonada
No es un lugar sino el espíritu de ningún lado
Es quizá que alguien ronca como escribe
Alguien aparece o desaparece automáticamente
Y eso es la canción

El momento en que nada está dicho sino sobrescrito
Nada está viviendo este verso sino muriéndolo
Hay que agarrar a putazos al verso

Tomar la esquina de las palabras en el barrio de la tradición de lo bello
Las gordas son menudas en el paraíso de las palabras oblongas
Todo tiende a aparecerse en el momento más oportuno
Solo hay que hendir un poco el sobresuelo de las pinches rutinarias palabras
Que a cada rato quieren decir viento o lontananza
Es decir, están las mismas viejas bailando sobre la mueca de las hojas virtuales

Mi casa es un cerebro que ha sido bañado en los burdeles
Mis suaves metáforas solo descubren viejas sabidas lenguas
Y ni siquiera el hondo hundirse se ha ido
Regresan como pinches fieras a sorber el aliento

Vienen como deseando otra vez ser la belleza
Pero ellas ya no dan más que las mismas sombras
Pobrecitas de mis palabras más bonitas
Es como una antigüedad en la casa de la abuela
Que nunca tuve

Algo hay que entender de todo esto
Que no me hago responsable de lo que digo
Malditas palabras
Todo el tiempo asoman la cabeza
Y se tienden como rameras 
Sedientas de corporeidad
Tan con ganas de estar allí
Una y otra vez decirlas
Una y otra vez escribirlas

Quizá se agoten de hastío y dejen de desear
Aunque yo no sé cuánto tarde una montaña en desaparecer bajo la lluvia
Y ahí están
Saltan en cualquier momento las mías
Las más de moda de mis neuronas
Como esa la de cubo suavizado
La de pequeñas circunferencias
De matemática sabiduría
Hecha de plástico
De un plástico que amaría tu estómago
Ella, de fácil digestión
La palabrita esa, inmaculada
Se asoma ella entre todas las por estar
De qué nombre transida

Oh y cuando se renueva el pozo
Cuando las mil voces dicen exactamente lo que debería
Alguien decir para que lo dicho sea articulado de consonantes coquetas
Digamos
De vocales ululantes
De nuevas vocaciones vestidas

Cuando se está edificando una caída al estilo de Ícaro
De sol herido
De combustión habido
De lava en vez de sangre