Vieja teoría literaria gratis


La poesía de generación espontánea consiste en una técnica sencilla pero efectiva para crear la sensación de que es Arte ese choque eléctrico entre dos oraciones subjetivas seguidas de continuos verboides acelerados. Para ello basta tomar las palabras más recurrentes de nuestros pensamientos comunes y corrientes y alternarlos con pequeños fragmentos de literatura de cualquier libro a la mano.
El azar de esas dos cláusulas ensambladas peripatéticamente bien puede ser desastroso y por tanto ininteligible para cualquier persona, pero bastará, para anular este sinsentido, repetir el proceso las veces que sean necesarias para formar un cuerpo “literario”. Enseguida tendremos un pequeño frankenstein berreando como recién nacido, sediento de entrañas humanas y hondos suspiros.
Después de conseguir ese uniforme texto de incoherencias y haberlo leído con entonación de hondo canto de saudade mexicana y universal, cual unicornio volador sentido, la sola oralidad alimentará al poema con piel ancestral y tersa.
Enseguida de esta creación de macuarro feliz, cual diseñador de interiores es necesario contemplar las luces y sombras del “texto literario” a lo largo del día, descubrir sus silencios y sus ruidos, sus vacío y su materia. Entonces cual diestro barbero de Alta Edad Media se le  despoja de toda puntuación. O bien, cual chalán elevado de metanfetaminas, se crean invisibles saltos gordos llenos de punto y aparte o bien
                                                                               se
                                                                                   Escalona
                                                                                                    El verso
                                                                                                                     Se apilan caprichosamente las palabras por el espacio de la hoja a fin de darle arquitectura bizantina, ganando así un tercer “sentido”. De esta manera con tan solo pocos trucos de escritor emergente es posible ya, sin ambages ni trabas críticas, inexistente en Colima, publicar semejante mojón bendito en alguna revista o suplementos literarios, con el toque auténtico de la espontaneidad escurridiza, encajada en el eco de la tradición surrealista, neovanguardista o de ultra hiperbóreo chamán aterrizado.
Simple y eficaz, este sistema automático se sustenta con el uso de herramientas fáciles de manejar, técnicas para el poeta de toda ocasión, que es la ancestral estirpe de mamarracho consentido de la teta de la Poesía.  

Fácil y sin sudar demasiado, desde la evocación del deseo básico de fornicar, de bailar, de emborracharse, de vomitar y mear, de vivir y morir junto a las moscas, de sentir el misterio de los besos que se deben dar antes de llegar al centro del amorcito tuyo y etcétera, surgen como mariposas primaverales, los versos.