De cómo se van al árbol las ardillas

Entonces yo
Como siempre
Impuse mi voz
Con estentóreo volumen
Fui describiendo la particularidad de mi felicidad
Como si todos
Para siempre
Pudieran participar de ella y en ella vivir

Pero
Poco a poco
Fui siendo un desinflado hueco
En donde moraban felices
Miles de microbios en fiesta

Y entonces yo
Comencé a mover mi trasero de ese sitio
Caminé hasta no parar en un páramo
Y ahí
me desnudé
de mí mismo

Me subí a un árbol
Y aparee mi alma con las ardillas

Desde entonces vivo mi propia diminuta realidad
Y soy feliz sin hablar
Solo acariciando la piel del árbol
Sólo recibiendo el placer de sus ramas en mi peludo rostro ignorante del mundo

mudo

Quise deletrear al menos
unas cuantas palabras antes
de quedarme a vivir
en el silencio más delicioso de todos

Compuesto de todas las palabras
y todas las lenguas

Nomás para poder llegar hasta donde no hay
más que
un mero concentrado oloroso
a una específica parte
de ti