Una tarde en Suchitlán



Los pinos sonríen, las carreteras
arrullan vacas bien portadas

Sobre el promontorio de un dinosaurio
Nace el tiempo

Respira bajo el agua

Sobre el viento cantan soles negros

Blancas onduras suda su cuerpo.


Hay porcelanas no frágiles
Muy perrunas

Hay diseminados sembradíos de milpitas

Las tardes modorras de sí mismas llueven atiborradas

Mírelas usted

con la boca de los besos suyos